Nuestros miedos no detienen a la muerte, sino a la vida
Elisabeth Kübler Ross
De acuerdo con la Sociedad Americana de Psicología (APA), la terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico que ha demostrado ser eficaz para una variedad de problemas que incluyen depresión, trastornos de ansiedad, problemas por consumo de alcohol y drogas, problemas matrimoniales, trastornos alimentarios y enfermedades mentales graves. Numerosos estudios de investigación sugieren que la TCC conduce a una mejora significativa en el funcionamiento y la calidad de vida. En muchos estudios, se ha demostrado que la TCC es tan eficaz o más que otras formas de terapia psicológica o psicofármacos.
La TCC es un enfoque para el cual existe una amplia evidencia científica en cuanto a eficacia de tratamiento.
La TCC se basa en varios principios básicos, como que los problemas psicológicos se basan, en parte, en formas de pensar sesgadas o irracionales y en parte, patrones aprendidos de conducta disfuncionales o ineficaces.
Desde esta perspectiva se entiende que las personas que padecen problemas psicológicos pueden aprender formas mejores y más adaptativas de afrontarlos, aliviando así sus síntomas y siendo más eficaces en sus vidas.
A través de ejercicios durante la propia sesión, así como ejercicios de «deberes» a realizar fuera de las sesiones, se ayuda a los pacientes/clientes a desarrollar estas habilidades de afrontamiento, mediante las cuales pueden aprender a cambiar su propio pensamiento, emociones problemáticas y comportamiento.
Desde este modelo se presta atención a lo que está ocurriendo en el tiempo presente, es decir en resolver lo que ocurre en la vida actual de la persona, si bien es necesario entender cómo se originan las dificultades y de dónde se han adquirido ciertos patrones de comportamiento y forma de pensar, la atención se centra en el aquí y ahora para desarrollar formas más eficaces de afrontar la vida.





